Cine: La piel que habito. Lo nuevo de Almodovar

Desde que su mujer sufriera quemaduras en todo el cuerpo en un accidente de auto, el Doctor Robert Ledgard, eminente cirujano plástico, se interesa en la creación de un nuevo tipo de piel con el que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su propio laboratorio. Es una piel sensible a las caricias, pero a la vez una auténtica coraza contra todas las agresiones, tanto externas como internas, de las cuales es víctima frecuente nuestro mayor órgano. Para lograrlo ha utilizado las posibilidades que le proporciona la terapia celular.

Además de años de estudio y experimentación, Robert necesitaba una cobaya humana, y un cómplice sin ningún escrúpulo. Para él los escrúpulos nunca representaron un problema, no formaban parte de su carácter. Marilia, la mujer que se ocupó de él desde el día que nació, es a la vez su cómplice más fiel, la que nunca le fallará. Y con respecto a la cobaya humana….

Después de un año comienzan a desaparecer de sus casas decenas de jóvenes de ambos sexos, en muchos casos por voluntad propia. Uno de ellos compartirá con Robert y Marilia, la espléndida mansión El Cigarral. Y será contra su voluntad…

 

Duración: 117 minutos // Año de Producción: 2011

Origen: España // Formato:35 mm, color

http://www.lapielquehabito.com

Calificación: SAM 16 – con reserva.

Notas del Director

“Hay procesos irreversibles, caminos sin retorno, viajes solo de ida. La piel que habito cuenta la historia de uno de estos procesos. La protagonista recorre involuntariamente uno de esos caminos, es obligada violentamente a emprender un viaje del que no puede regresar. Su kafkiana historia corresponde al dictado de una codena cuyo jurado está compuesto por una sola persona, su peor enemigo. El veredicto, por lo tanto, no es sino una forma de venganza extrema.

La piel que habito narra la historia de esa venganza.

Las primeras imágenes de la película muestran una mansión rodeada de árboles, un lugar idílico. Se llama “El Cigarral” y está protegido por una muralla y una alta puerta con rejas. A través de una de las ventanas de la mansión, también enrejada, vislumbramos una figura femenina en movimiento. Una vez dentro de la habitación, la mujer parece estar desnuda mientras lleva a cabo unas complicadas posturas de yoga; en los planos cortos descubrimos que está totalmente cubierta por un body de color carne, pegado al cuerpo como una segunda piel. En la cocina, Marilia, el ama de llaves, le prepara el desayuno que después le envía a un torno que se abre directamente en el interior de de la habitación.

Desde el principio El Cigarral se muestra como una cárcel en medio de la naturaleza. Un lugar aislado e inaccesible a la mirada exterior. Las primeras acciones que nos muestran a Vera, la mujer cautiva concentrada en sus posturas de yoga, y a Marilia, su carcelera, resultan extrañamente cotidianas, exentas de tensión. Pero no siempre la vida en El Cigarral fue tan apacible.

En los seis años de reclusión obligada, Vera ha perdido, entre otros, el miembro más extenso del cuerpo humano, la propia piel. Literalmente se ha dejado la piel en el camino.

La piel es la frontera que nos separa de los demás, determina la raza a la que pertenecemos, refleja nuestras raíces, ya sean biológicas o geográficas. Muchas veces refleja los estados del alma, pero la piel no es el alma. Aunque Vera haya cambiado de piel, no ha perdido con ella su identidad. (La identidad y su invulnerabilidad es otro de los temas de la película). De todos modos, es una pérdida terrible, algo atroz. Esta es sólo una de tantas pérdidas que sitúan a Vera al borde la muerte, por voluntad propia o en el quirófano, a manos del Doctor Robert. Pero ella es una superviviente nata y, después de muchas vicisitudes, decide que “debe aprender a vivir dentro de la piel que habita” aunque sea una piel impuesta por el Doctor Robert. Una vez aceptada su segunda piel, Vera toma la segunda decisión más importante para sobrevivir: saber esperar.

Elías Canetti, en sus notas sobre “El enemigo de la muerte” (un título que define muy bien la actitud de Vera frente a la vida) del “Libro de los muertos”, escribe: “…el  ininterrumpido  ir y  venir  del tigre  ant e los  barrotes de su jaula para que no se le escape el único y brevísimo instante de la salvación”. Curiosamente, ese breve instante al que alude Canetti le llega a Vera en forma de tigre, mejor dicho, de hombre disfrazado de tigre.

Un día de carnaval, un hombre disfrazado de tigre se las ingenia para llegar hasta la puerta cerrada de la habitación donde vive Vera cautiva. Este hecho rompe el impasse en el que viven los tres personajes que habitan en El Cigarral. Paradójicamente a los usos del Carnaval, este es el momento en que los personajes se despojan de sus máscaras y la tragedia final proyecta su negra sombra sin que ninguno de ellos pueda hacer nada para evitarla”…

Creo que la película es un intenso drama que a veces se inclina por el ‘noir’, a veces por la ciencia ficción, y otras por el terror“.

Pedro Almodóvar

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Publicado el octubre 20, 2011 en arte y cultura, chimentos, chismes, cine, noticias, publicidad y marketing, trailers, Uncategorized y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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